Estos componentes no aportan energía pero son esenciales para regular las funciones del organismo.
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Micronutrientes: Se necesitan en pequeñas cantidades.
- Vitaminas: Se dividen en liposolubles (A, D, E, K), que se almacenan en grasa, e hidrosolubles (grupo B y C), que no se almacenan y deben reponerse a diario. Son muy sensibles al calor y la oxidación.
- Minerales: Elementos como el calcio, hierro, potasio y sodio, cruciales para múltiples funciones.
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Agua: Es el componente más abundante del cuerpo. Es vital para el transporte de nutrientes, la regulación de la temperatura y todas las reacciones químicas.
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Fibra Alimentaria: De origen vegetal, no se digiere pero es fundamental para la salud intestinal. Se encuentra en cereales integrales, legumbres, frutas y verduras.