En el SAS, el paciente es el centro de la atención sanitaria, y la alimentación es una parte integral de su tratamiento y bienestar. Comprender sus características, la importancia de la información y la calidad que percibe del servicio son competencias clave para el cocinero.
La atención centrada en el paciente está respaldada por una sólida base normativa:
El rol del cocinero es contribuir a una experiencia alimentaria positiva, lo que se traduce en una atención más humanizada y de mayor calidad.