El cocinero del SAS es el primer filtro de calidad y seguridad alimentaria. Este control se ejerce de manera crítica en dos momentos clave: la recepción de la mercancía y su posterior almacenamiento.
- Control en la Recepción: Es el momento de aceptar o rechazar un producto. Los puntos clave a verificar son:
- Inspección organoléptica: Evaluar color, olor y textura para descartar cualquier signo de alteración.
- Control de temperatura: Medir con un termómetro que los productos refrigerados y congelados lleguen a la temperatura correcta.
- Verificación del etiquetado: Comprobar fechas de caducidad o consumo preferente, lote y origen.
- Integridad de los envases: Rechazar latas abolladas u oxidadas, y envases rotos o abiertos.
- Normas de Almacenamiento: Una vez aceptada la materia prima, su correcta conservación es vital.
- Condiciones adecuadas: Mantener las temperaturas de refrigeración y congelación, y almacenar los no perecederos en lugares secos y ventilados.
- Organización y rotación: Aplicar el sistema FIFO (First In, First Out) para asegurar que los productos más antiguos se consuman primero.
- Separación de alimentos: Almacenar los alimentos crudos separados de los cocinados para evitar la contaminación cruzada.