Estos métodos de conservación se basan en eliminar o reducir el agua disponible (actividad de agua o aW) en el alimento, lo que inhibe el crecimiento de microorganismos.
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Deshidratación o Secado: Consiste en la eliminación de la mayor parte del agua del alimento mediante calor o aire (ej. frutas secas, leche en polvo).
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Salazón: La adición de sal extrae el agua del alimento por ósmosis y, además, la sal tiene un efecto antimicrobiano (ej. bacalao, jamón).
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Ahumado: Expone el alimento al humo, que aporta compuestos conservantes y antioxidantes. Generalmente se combina con salazón y secado (ej. salmón ahumado).
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Azucarado: La adición de altas concentraciones de azúcar reduce la actividad de agua (ej. mermeladas, frutas confitadas).